un lugar donde los sentimientos se vuelven fantasias, momentos mágicos del alma, poesia de instantes que quedan en el infinito de tus pupilas. TODOS LOS ESCRITOS ESTÁN SUJETOS A DERECHO DE AUTOR. NO COPIAR O ESTARAS INFRIGIENDO LA LEY DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL.
4 de mayo de 2011
28 de abril de 2011
22 de febrero de 2011
Palpitaba en el duelo de la vida,
un corazón generoso y valiente,
cansado de la lucha impuesta
en mil batallas,
ganadora de trofeos y caricias.
Viviendo lo dió todo,
dandolo todo vivió,
es el deber
que tiene una madre al decidir
llevar esa medalla hasta su fin.
Viendo pasar sus dias en paz
se alisaba los cabellos
mientras con orgullo
sonreia a lo bien hecho,
a lo bien enseñado
a lo bien aprendido.
Coronada por el amor de su hija,
es la única joya que le importaba,
paseando por sus recuerdos
viendo el correr de su pequeña,
el correr por el campo de espigas doradas
el correr, de su pequeña por la vida.
Y así, en paz se dormía,
dejandose acariciar por un ángel del cielo
segura de volar hacia el infinito
con la dicha del deber cumplido
con la dicha del deber cumplido
saludando a su paso
a todas las estrellas.
Coqueta y dulzona se dejaba llevar,
segura de que guapa iba
hacia la puerta que solo se cruza una vez,
bajo la intensa mirada de Dios,
y la luz que la envolvía.
Pero siempre queda un trozo
en el corazón de una hija,
de esa madre que un día,
la vida te dió acordonada
por el amor, concebida.
Seguramente mareados tiene
a los angeles que la cuidan
y rien y la oyen
sentados de rodillas
cuando ella cuenta como es su niña.
Espejo de su espejo,
haciendo gala del orgullo
de haber sido hija
de un ser tan especial,
tu madre..
Isabel.
PD: mi padre en su silla de ruedas, me dijo al morir, nunca te rindas,hija, nunca...y eso trato de hacer, cada dia.
16 de febrero de 2011
EL PUENTE
Cristina recordaba sus manos, acariciando sus mejillas cariñosamente, aquellos dedos que le transmitian aquella paz, aquel deseo somnoliento, que provocaba que ella se sintiera como una mariposa en sus manos.
Le extrañaba... oh, si, la ternura con la que se bañaba en sus pupilas, aquella común unión que existia cuando era abrazada por sus fuerte brazos.
Paseaba en su soledad, envidiando a las parejas que por las plazas desiertas, aprovechaban para demostrar su amor. En los bancos frios de piedra, aquellos enamorados se deleitaban con mil caricias, sonriendo a la vez que los besos unian sus almas.
Sonreia para sus adentros, aquella tarde algo nublada amenazaba lluvia, podia percibir el olor a tierra mojada en cada paso que daba. Se dirigía hacia un puente adornado de farolas blancas, aún a media luz, hasta que la noche hiciera su total aparición. Se recostó hacia la mitad del puente, con sus brazos en la barandilla y sus ojos ensimismados en el agua, le trajeron lágrimas por su ausencia.
Se fué un día muy lejano y ella no supo más de él. Promesas incumplidas a la luz de unas velas, sueños soñados a la luz de la luna, mientras se miraban a los ojos. El tenía otra vida, y había marchado a su destino.
Un hombre, caminaba con abrigo negro y bufanda de listas de colores ocres por la orilla del rio y ella desde arriba, se fijó en sus pasos. Parecía cabizbajo y meditabundo, a la vez, decidido porque su caminar era ligero. Lo vió detenerse en una esquina de la orilla y encender un cigarro, no podia ver su rostro en la medio oscuridad de la tarde.
Ella siguió en el puente y en sus recuerdos cuando vió que una mujer, se acercaba hacia el desconocido. El, se irguió a la llegada de la mujer ante él y quedó mirándola. Pocos minutos más tarde, parecía que discutian. Y la discusión iba en aumento, podía oir lejanas voces que provenían de ellos.
La mujer agarraba al desconocido por las solapas del abrigo, y él, se obstinaba en retirar sus manos con enfado. Asi forcejeraron unos instantes hasta que él, comenzó a caminar hacia otro lado. La mujer le seguía con sus voces, siendo ignorada por aquel hombre. En un segundo, ocurió lo inesperado, la mujer empujó al desconocido con toda su fuerza y éste, perdió pié cayendo al rio.
Cristina quedó perpleja ante la escena que se desarrollaba ante ella, no reaccionó aún ante lo que acababa de presenciar. La mujer se alejó a toda prisa de alli dejando al desconocido en aquellas aguas oscuras y mal olientes. Entonces, reaccionó y a toda velocidad con el corazón en la garganta, se dirigió hacia la orilla del rio para auxiliar al caballero.
Cuando llegó solo veía oscuridad, su voz, apenas salía clara de su garganta por la emoción y el desconcierto que sentia. Impotente, llamaba al desconocido para saber si seguía con vida.
Y aquél, le respondió pidiendole ayuda.
Ella se acercó a la margen del rio e intentaba adivinar de dónde provenía la voz masculina. Al fin, lo vió. Estaba agarrado a unas ramas, implorando ayuda exterior. Cristina se tumbó en la orilla y le tendió su mano, perdiendo el guante en el intento. El, volvió a tomar su mano y el esfuerzo dió sus frutos. Al cabo de unos minutos, el hombre conseguía salir de aquellas aguas, por la ayuda prestada y el instinto de sobrevivir a aquella situación.
Los dos, quedaron tendidos unos segundos recuperando el aliento, en la orilla. El desconocido se levantó y fué hacia ella, cogiendola de sus brazos para levantarla.
Cuando se encontraron de pié, él le dijo,- Gracias. Y ella incrédula le miró a los ojos.
Era él, pensó que soñaba, que todo lo vivido en la última media hora de su vida, era un sueño.
-amor mio, dijo.
El volvia a acariciar sus mejillas y le susurraba al oido que todo había terminado, que eran libres para amarse. La tomó de la mano y se dirigieron hacia su coche aparcado no muy lejos de allí. Una vez en el interior, él la besó apasionadamente, desabrochandole aquel abrigo mojado, mientras ella tiritaba y seguía asombrada.
Al desabrochar su abrigo, se dejaron ver sus pechos tras una camisa empapada, y él, la volvía a desear como siempre. Las manos se acariciaban lentamente, degustando cada poro de la piel. Se acariciaron hasta no extrañarse, hasta sentir lo que sentía el otro a cada beso, a cada mimo. Sus labios buscaban los labios. Se fundían en cada abrazo.
Asi iban desprendiendose de cada prenda mojada, y cuando ya desnudos se miraron, estallaron en un fuerte abrazo. No había espacio entre sus pieles, sus corazones palpitaban al unísono, y sus sexos se buscaban reciprocamente.
Los cristales del coche, se empañaron con el respirar de los dos amantes, convirtiendolo en un habitáculo íntimo y secreto para ellos. Y así, sus caderas comenzaron un baile de pasión unidas por el deseo mútuo de amarse. Caricias y gemidos acompañaban la noche, dos cuerpos que traslucían lo que sentían sus almas.
Subiendo peldaño a peldaño en la colina del placer humano, cada segundo era más intenso al anterior, hasta que sus gargantas exhalaron un grito profundo de placer por poseer y ser poseido en aquella noche, dónde la Luna hizo realidad sus sueños.
13 de febrero de 2011
UNA HISTORIA PECULIAR
“ Y ella montó en aquel tren que la llevaría a toda velocidad al andén donde él la esperaría.”
Era una preciosa mañana de junio. Decidida, ilusionada yo iba dejando atrás una vida. Sabía que cuando llegase a mi destino no habría vuelta atrás. Aún así me sentía feliz por la decisión que había tomado.
Veía pasar por la ventanilla de aquel tren el paisaje velozmente. De la misma manera que mi corazón palpitaba con cada kilometro recorrido hacia él. Delante, una estación desconocida donde él me esperaba.
Con nerviosismo miraba mi teléfono móvil y leía una y otra vez los dos mensajes que me había enviado al coger mi tren aquella mañana. Animándome con palabras cariñosas y de deseo, en mi viaje hacia sus brazos.
Esto me dio fuerzas para seguir adelante. Me concentré en la ilusión que llevaba dentro, lo tendría por primera vez delante de mis ojos!.
Detrás dejaba un matrimonio añejo. Y yo no había dudado en ningún momento encontrarme con él.
Quizás fuese una locura, pero quería vivir lo que el destino me había preparado, fuese lo que fuese no quería perder aquel tren, podría ser el último de mi vida.
Mi corazón dio un vuelco cuando oí por megafonía que me acercaba a mi destino por fin, mis piernas flaqueaban. Quería mantener la compostura, que él no notase mis miedos. Y no temblar cuando le tocase por primera vez.
Me preparé para bajar del vagón. Tomé mi bolsa de viaje, mientras el tren aminoraba ya la marcha. Le llamé y le dije- estoy aquí-
El, me contestó enseguida, me dijo, -cariño estoy llegando, me ha retenido una manifestación pero te encuentro enseguida. Espérame en la cafetería color naranja que hay en la entrada.-
Yo le obedecí, pero me puse de espaldas, apoyada en una mesa alta de la cafetería, no podía verlo venir de frente. Estaba demasiado nerviosa y emocionada.
Sentí como tocaba mi hombro, me di la vuelta y allí estaba. Con sus gafas de sol. Chaqueta como yo le había dicho que me gustaría que llevase, guapo muy guapo para mis ojos.
Al verme me dijo, -no te gusto?-
Le miré y le dije, -anda vamos-...
Salimos fuera de la estación, él me conducía hasta el aparcamiento dónde había dejado su coche. Era un volvo algo antiguo color azul marino. Me abrió la puerta y me senté, seguidamente, lo hizo él en el asiento del conductor. Nos besamos.
Dulcemente, me besó en los labios una y otra vez, nos acariciábamos las palmas de las manos, y él, me decía,-me encanta-...
Yo flotaba entre sus brazos.
Cuando conocí a Santi, mi vida pasaba por una etapa muy difícil. Unos meses antes había caído en una depresión, algo que quien me conocía a fondo, se preguntaba cómo pasó, si había alguien que sonreía a la vida y con fuerza, era yo.
Llevaba siete años mal. Mi padre estaba en una silla de ruedas debido a una hemorragia cerebral que había sufrido. Esto me sobrepasaba, le veía sufrir cada día y le animaba, sabiendo yo que era un imposible. A la vez, había soportado mucha tensión también con la enfermedad de mi madre. Varios infartos cerebrales habían mermado su salud de tal manera que a veces, me encontraba con dos personas en sendos carros de ruedas sin valerse por sí mismo.
No había un día ni una noche que sufriesen una caída, un percance, a cualquier hora, en cualquier momento. Duró éste calvario siete años. A la vez trabajaba, cuidaba a mis hijos, intentaba estar al cien por cien en todo.
Mi matrimonio no iba bien desde hacía muchos años, pero yo mantenía todo en orden aunque yo no lo estaba. No importaba, conseguí que ninguno de mis hijos tuviese que salir de mi casa mochila en mano para pasar épocas en otro hogar que no fuese el suyo.
Murió mi madre y me quedé a cargo solo de mi padre con su gran invalidez, y una gran depresión por la muerte de ella.
Unos tres años más tarde murió él de mi mano. Ese mismo año, mi matrimonio llegaba casi a su fin, y yo seguía mal, muy mal de ánimo. Mi hija me hizo un correo y empecé a comunicarme con personas, cosa que me hacía tanta falta.
Así entré en una página de contactos, algo especial porque también podía escribir, subir videos, comunicarme con todo tipo de personas de otros lugares.
Comenzaba mi aventura en éste medio. Un día me llegó a mi correo particular un email con unas amenazas e insultos. Me asusté, no sabía quién me lo remitía. Pero quién fuese, parecía saber algo de mi vida. Fue a más. Tanto que fui una noche asustada a una comisaría de policía a denunciar esto.
Yo preguntaba en casa, a mi ex marido y siempre negaba que fuese él. Incluso hubo correos que contenían fotos mías tomadas de la cámara de mi ordenador.
Estaba aterrorizada. A la vez, los contactos que tenían se iban borrando. Sólo algunos admitieron que habían recibido emails amenazadores para que dejasen de hablar conmigo. Incluidas chicas.
Todos desaparecieron de mi correo. Todos, menos él.
Se ofreció a ayudarme, me animó a denunciar lo que me pasaba, era un abogado que trabajaba y vivía en Madrid.
En el momento que le vi por la cámara de mi ordenador, me enamoré de sus ojos.
Me contó su historia.
Decía que había estado a punto de casarse unos años antes, y que su novia canceló la boda un mes antes. Además por una gran discusión que tuvieron, ella lo denunció por malos tratos con lo cual, perdió su trabajo al estar una noche detenido en comisaría, le retiraron la licencia de abogado temporalmente. Por lo tanto contaba cómo aquella mujer le destrozó la vida.
Su puesto de trabajo era director gerente de una empresa, buen sueldo, buena casa, buenos coches. Contaba que ella se había quedado con todo, mientras él pagaba la hipoteca de dicha vivienda para no perderla. Su ex novia se había quedado a vivir con otra pareja y hoy en día, tenía dos hijos. Y él luchaba por recuperar su casa y por salir absuelto del cargo de malos tratos.
Después de éste destrozo en su vida, contaba que una noche en un pub liberal había conocido a la mujer de su vida. Una chica guapa y de familia adinerada, y se había enamorado perdidamente de ella.
Dos años más tarde, decía que la vida le jugaba otra mala pasada. A su chica, le habían detectado un cáncer de los más agresivos.
Aquella chica, decía , había roto con su novio por él, por lo tanto, los padres de ella se habían opuesto a la relación desde el principio, con lo cual, al caer ella enferma, su familia la había trasladado a una clínica famosa de Navarra y sólo se comunicaba con ella por teléfono u ordenador cuando ella se sentía capaz de hacerlo.
Se le moría...decía con gran pesar.
Había algo más en ésta rocambolesca historia. Eran swinger. El y su mujer, como la llamaba siempre, aunque no estaban casados, solo a ojos de ellos mismos, eran y habían sido liberales en su conducta sexual.
Ella lógicamente no ejercía ésta vida junto a él ahora con su enfermedad, pero sí que le aconsejaba que siguiera relacionándose con otras mujeres, siempre y cuando, no se enamorara y le contase a ella con quién, cuando y dónde se veía con ellas.
Cuando me contó ésta parte de la historia, yo no tenía ni idea del mundo liberal entre parejas, además, dado mi situación poco me importaba. En mi cabeza no rondaba ni que pudiese conocer a Santi en persona.
Noche tras noche, nos contábamos el diario de nuestras vidas.
Hasta que él también recibió el correo amenazador , pidiéndole que dejase de hablar conmigo y mucho menos se le ocurriese quedar para conocerme.
Santi ya había sacado los billetes de ida y vuelta del tren para venir a mi ciudad, decía mirarlos cada día con mucha ilusión. Me dijo si es necesario, voy y me vuelvo en el día, sólo para tomar un café contigo y verte en persona.
Pero yo, a éstas alturas de la historia, yo quería más con él. Le dije que se quedase a pasar la noche.
Santi me subía la autoestima con sus palabras, jamás oídas por mis oídos. Cuando hablábamos por el ordenador, me decía que acariciaba mis labios con el ratón de su pc. Y yo que no sentía amor desde hacía más de veinte años, le veía el hombre más maravilloso del mundo. Para mí todo era un sueño que se estaba haciendo realidad.
Aunque él me decía que no se podía enamorar de mí por la situación que atravesaba su mujer, yo le sentía tan cerca, que no lo creía, no quería pensarlo. Yo tenía lo que necesitaba en esos momentos y me sobraba. Además si ella moría, yo me quedaría para apoyarlo de la forma que fuese.
Y aunque decía eso, sus palabras y su actitud conmigo, hacían pensar otra cosa.
Cuando me quise dar cuenta, me había enamorado de él.
Siempre prometía cuidarme y quererme. Y que nunca desaparecería, estaría conmigo siempre que yo le necesitase.
Fuimos juntos al hotel que había reservado, y pasamos toda la tarde descubriéndonos, ni siquiera habíamos almorzado.
Ya entrada la tarde, salimos a comer algo. A la vuelta, alguien lo llamó. Me hizo un gesto para que me mantuviese en silencio y habló con ella más de una hora. Amén de los constantes mensajes telefónicos que le había estado mandando todo el día porque así se lo requería ella. Quería saber en todo momento dónde y con quién estaba. Y él, aparentemente la obedecía en todo.
Tuvieron una gran discusión, ya que en vez de ir a una boda que según decían tenía el compromiso de ir, me recogió a mi en la estación. Yo le escuchaba sin saber un poco qué hacer. Me quedé dormida, aunque oía todo lo que él hablaba.
Hubo un segundo en el que pensé que debería vestirme y salir de allí. Fue un flas, con el tiempo supe que era lo que debería haber hecho.
Pero seguí allí en la cama semidormida. Cuando él terminó de hablar, vino a mí. Me despertó con sus besos, e hizo el amor conmigo como un loco. Yo no entendía cómo después de haber colgado, y estando su mujer enferma, podía desearme a mí de aquella forma.
Pero todo estaba siendo tan inusual en mi vida, que no quise pensar más allá. Luego comentaba que siempre le tenía que hacer caso en todo y parecía algo agobiado.
Cuando se durmió, me levanté y me dirigí a la ventana. Me puse a mirar las luces de la noche de la ciudad. Qué pequeñita me sentía allí en esos momentos. Estaba en un hotel desconocido, con un hombre desconocido, y tenía una realidad esperándome a muchos kilómetros de distancia de allí.
Intenté dormir. No dejé la luz encendida del cuarto de baño, yo solía dormir siempre con algo de luz, y me despertó él, por lo visto sufría una de mis pesadillas. Entonces me abrazó y me dijo, - no recuerdas que estás conmigo? Y me dormí en sus brazos. Jamás he vuelto a encender una luz para poder dormir.
Mis miedos quedaron allí, en aquella habitación.
En cuanto abrió los ojos, quiso hacer el amor de nuevo, y eso que decía que era lo único que le reservaba a su mujer. Ella no quería que lo hiciera con nadie a esa hora.
Salimos por la mañana del hotel, y hasta que mi tren volviese a mi ciudad, me dijo que me enseñaría algunos sitios. Y así lo hizo. Como así hizo, decirme que si se quedaba conmigo, ya que mi dulzura y serenidad, le encantaba, no iba a necesitar buscar a más mujeres, mientras durase la relación conmigo. Por supuesto, yo todo lo que él me contaba, era dogma de fe para mis oídos.
Pasamos el día en el coche, le veía a gusto conmigo. Me enseñó dónde vivía, y algunos sitios de interés. Almorzamos y cercana ya la hora de regresar a la estación mi ánimo cambiaba por momentos. Mucho más, cuando al bajarnos del coche, me dijo en un abrazo que no me enganchase con él. Me dolió tanto aquello que no supe ni qué responder.
Y así fue cómo vine de vuelta a mi casa. Volvía a ver el rostro de mi ex marido mirándome como si quisiera aplastarme, aunque no sabía dónde había estado yo ese fin de semana, imagino que lo supuso durante toda mi ausencia.
Mi dolor comenzó cuando ya intuía que Santi había cambiado algo conmigo. Cada noche hablaba menos conmigo, ya no me perseguía como antes de vernos. Eludía muchas veces mi conversación con la excusa de que estaba cansado y la necesidad de acostarse temprano.
Había perdido ya del todo la más mínima esperanza de arreglar los rescoldos de mi matrimonio y ahora no quería ni pensar que perdería también el único apoyo que encontré y que me hizo valiente para tomar tales decisiones.
Sentía que lo perdía por día.
Pero era incapaz de pedirle nada. Sólo estaba a expensas del cariño que él me quisiese dar. Era lo único que me había quedado. Cuando él veía que yo sufría, volvía a hablar conmigo, volvía con sus palabras cariñosas. Y así yo volvía a tener instantes de fe y de felicidad. Eran solo migajas, y nadie debe conformarse con ello. Ahora lo sé.
Quise luchar por aquello. Confiaba en mí misma para seguir con paciencia teniéndole de alguna forma.
Así decidí salir de mi casa unos días. Debía salir de allí, el ambiente que se respiraba se podía cortar y yo no podía más. Le hablé de ir a una playa juntos. Me dijo que sí, pero que subiera yo al Norte, a la ciudad de su origen, porque él, no podría bajar por compromisos con su familia.
Me dijo, si vienes, te enseñaría mi tierra como nunca la has conocido- Sólo me bastó eso para reservar mi vuelo.
Así fue como viajé por segunda vez hacia sus brazos.
Fueron cinco días, cuatro noches. Casi las veinticuatro horas con él. No hubo discusión, todo transcurría apaciblemente. Yo le veía sereno, en paz y contento a mi lado. Y por supuesto, apasionado a todas horas. Mi sueño se hacía realidad definitivamente, pensé.
Viajamos los dos en su coche todo el día, de un sitio a otro. Descubrí muchas cosas con él. Aquella ciudad, se quedó en mi corazón para siempre. Le entusiasmaba explicarme cualquier cosa de su tierra. Me contaba la historia de algunas de las iglesias que visitábamos, incluso me llevó a la que en otro tiempo, él se iba a casar. Era preciosa. Con el suelo de madera, sencillamente adornada y presidida por Santiago, el patrón de aquella tierra y por quién le bautizaron a él.
Al salir de ella, los dos de la mano, le paré, lo miré a los ojos y le dije:- Bésame aquí, así cuando vuelvas a venir, siempre te acordarás que me besaste.- Y así lo hizo.
Pronto llegó el día de mi vuelta. Tenía que regresar, pero me llevaba un equipaje hermoso de él y de aquella tierra tan hermosa. Me llevaba sus besos, sus abrazos, sus amaneceres, su risa, sus palabras, la certeza de que él había estado muy bien a mi lado. Y sobre todo, su promesa de venir pronto a verme.
Allí quedó mi sueño. Entre atardeceres color púrpura, amanecer viendo a su lado el mar, añorando por siempre sus labios y sus ojos.
Unos meses más tarde, contactó conmigo una de sus amigas que tenía inscritas en su página, al igual que yo lo estaba. Por casualidad.
Y desde ese momento, empecé a descubrir la verdad. Todo por escrito siempre o por teléfono, porque jamás le he vuelto a verle en persona.
Había quedado con ella, al siguiente fin de semana de hacerlo conmigo la primera vez.
El, comenzó a hablarme ya sin cariño, a decirme que si no había entendido que era liberal.
Pasando por algunos insultos una noche, que según creo o estaba bebido, o estaba enseñando su verdadera identidad.
Después de ésta chica, vinieron otras. Varias. Y yo ya poco contaba aparentemente para él.
Me había quedado sola en mi casa. Mi ex marido ya se había ido. Sólo tenía recuerdos.
Cada vez me llegaban más mensajes de mujeres que le contestaban para bien o para mal. Parecía que toda la red sabía de mi relación con aquél hombre.
Unos meses después, me llamó para darme un nuevo correo y un nuevo número de teléfono. Con la excusa de que alguien parecía que hablaba por él en su Messenger.
No sabía qué creer. Pero desde luego pequé de ingenua siempre. Puse toda la fe en aquél hombre. Fue como saltar al vacío sin paracaídas.
Así me hablaban otras con datos que yo verificaba. Y las fechas correspondientes. Incluso supe que aún estando yo con él en su ciudad, quedaba con otras por su ordenador.
El dolor fue inmenso. Me sentía perdida, me hundía cada día más. Destrozaba mi vida poco a poco. Y parecía no verlo o no importarle en absoluto.
Cuando me dijo que alguien parecía que le espiaba, al igual que me había pasado a mí, decidí ayudarle.
Una tarde que encendí mi Messenger a una hora que no solía hacerlo, él estaba allí. Comenzó a hablarme de una forma que me desconcertaba. O había vuelto a beber o estaba loco, pero en ningún momento, sospeché la verdad.
La conversación fue dañina, atacó mi dignidad. No dejaba ni un solo rincón de mi alma sin ser atacado. Me humilló.
Cuando me fui a la cama llorando, le mandé un mensaje a su móvil. Y él, me contestó que estaba dormido y que no había hablado conmigo.
Ya no le creía. Después de tantas mentiras, ésta era una más.
Y en ese momento, comenzó lo peor que he vivido en mi vida.
Hubo alguien en la página de contactos que publicó conversaciones íntimas de los dos. Se hacía llamar su mujer.
Publicó mi historia como le dio la gana, e invitaba a gente a comentarla. Yo no daba crédito a lo que veía.
Mi intimidad quedó expuesta en una página pública en una red social y yo no podía hacer nada. Y me preguntaba dónde estaba él y por qué consentía todo aquello.
Casi a la vez, recibí un correo de él, dónde me decía las cosas más humillantes y horribles que se le puede decir a una mujer.
Me terminó de destrozar la vida. Cuando yo leía aquellas líneas dónde se me denigraba físicamente, incluso añadía que había tenido que tomar estimulantes para poder hacer el amor conmigo, o cuando me comparaba con que parecía más vieja que cualquiera de sus amigas, e incluso su madre, a mi lado era una niña, el dolor que sentí nunca antes en mi vida, nadie me lo había hecho.
Decidí cuando pude reaccionar, hacerme pasar por otra persona para buscar razones, si es que las había. Pero no tuve éxito. Aquella persona que publicaba todo sobre mi, era más lista que yo. Decía ser su mujer. Yo sabía que si lo era, no tenía sentido todo aquello.
En primer lugar porque si era lo liberal que él decía ser, los celos estaban de más.
En segundo lugar, si estaba, había estado, seguía estando tan enferma, no podía estar delante de un ordenador tantas horas, incluidas a altas horas de la noche.
No tenía límites. Sus insultos eran cada vez más graves, sus amenazas rayaron en lo más alto, se permitió amenazarme con intentar que me retirasen la custodia de mi hija. Yo me preguntaba por qué. A qué venía tanto odio, tanta inquina. Sus humillaciones eran constantes. Cada vez mayores. Amenazas de colgar en la red unas cintas de su marido, como ella lo llamaba , conmigo en el hotel de su ciudad. O incluso mandarlas a mis hijos. Claro que nunca lo hizo, no creo hoy en día ni que existan, inventos de una mente enferma para hacer daño, y lo consiguió.
Volví a tomar la decisión de nuevo de comunicar todo esto en una comisaría de policía. Por segunda vez en mi vida, pasaba por un trance tan desagradable como ese.
No sirvió de nada. Hice mil denuncias a los dueños de dicha página que permitían todo aquello. E hice la oportuna denuncia en la Guardia Civil.
No tuve noticias nunca de mi denuncia. No había forma o yo no la encontraba de parar todo aquello.
No sabía si él andaba detrás de todo aquello. Si lo permitía, o si también lo hacía y por qué.
El pulso con aquella mujer o quién fuese, duró largo tiempo.
Yo tenía que saber la verdad, o aproximarme a ella todo lo que pudiera. Me lo debía a mí misma.
Pasó el tiempo, y casi todas sus amigas, las mujeres con las que había tenido relación, contactaron conmigo. Cada una me fue contando su experiencia con él. Aquello era un puzle. Además de increíble.
¿Cómo pude ser engañada de aquella forma?. Aún hoy me lo pregunto cada día.
Con el tiempo, la mujer se hizo pasar por un hombre, colándose de nuevo en mi correo y hablaba conmigo siempre del mismo tema. No servía de nada que yo le cambiase el tercio, ese hombre, que entonces yo no sabía ni sospechaba que podría ser ella, volvía una y otra vez a lo mismo.
Me enteré con el tiempo que ese hombre también era ella. ¿Por qué esa obsesión conmigo?. No sé si algún día lo sabré.
Seguí en mi búsqueda de la verdad.
Y por una amiga, la última que había caído en sus redes. Que les había creído a la pareja como tal, que presumía de su amistad, condenándome a mí en tiempos, me dijo lo que yo quería saber.
Su mujer no era su mujer, nunca se habían visto en persona. No estaba enferma, jamás lo había estado. Era imposible, por desgracia, que un cáncer agresivo, no se lleve a la persona en seis o siete años. No existían los tratamientos milagrosos que a ella le dispensaban por ser millonaria. Y que tanto alardeaba. En España, se procura curar a todo el mundo, y no sólo al rico.
Esa mujer no era ni guapa ni joven. Más bien mayor y nada agraciada. Esa mujer podría ser que tuviese el vicio del alcoholismo. Aparte de fumadora empedernida.
Pero lo que sí hacía esa mujer era manejar a Santi como a un pelele. Malos sentimientos. Una persona manipuladora. Con malos reaños. Pero lo que sí puede que haga por él, es pagar sus facturas.
El, lleva una vida como si fuese un hombre rico. Como según decía, lo había sido. No tenía medios para pagar aquella hipoteca de la que me hablaba y para mantener su ritmo de vida, ya que es profesional de un deporte nada barato.
Con el tiempo, comprobé que cuando él, en su ciudad me hablaba de los señoritos de clase alta que nunca habían dado un palo al agua y estaban mantenidos por sus padres, puede que en realidad, me estuviese hablando de él mismo.
En definitiva, el hombre que conocí de labios que me cautivaron, de ojos negros y dulces. Con una seguridad que yo admiraba, es sólo un mantenido de una mujer sin escrúpulos y viciosa.
Entendí por qué quería mi cariño, por qué se sentía sereno conmigo, y por qué buscaba con tanto afán mi dulzura.
Pero se permitió perderme y se permitió hacerlo con malas artes. O bien, dejó que lo hiciera ella. Tiene la misma culpa. Los dos son unos indeseables.
Pude rehacer mi vida, poco a poco. Fui dejando de derramar lágrimas. Tuve que comenzar de cero en todos los sentidos. Pero soy fuerte. Y buena. Así que no he necesitado ninguna muleta de nadie para sobrevivir. Lo he hecho sola, con ayuda de los seres que más quiero en el mundo. Mis hijos.
Amigos de verdad pocos pero sinceros, también han hecho que vuelva a querer abrir los ojos cada mañana.
Por supuesto, me siento guapa. Por dentro y por fuera. Fui valiente y sincera. Hice lo que el corazón decía que hiciera. Y fui a buscar una verdad.
El, no lo hizo bien. El falló, y es una pena, porque creo que conmigo o una mujer como yo, podría haber sido feliz. Es decepcionante para una mujer descubrir que lo único que puede aportar un hombre, es su fachada y buenas palabras, y que detrás solo hay miseria. Un sepulcro blanqueado cómo la biblia dice.
Es digno de lastima. Pero no la sentiré por él, al igual que él no sintió piedad ni hombría al consentir el daño que me causaron, o me causó.
La vida es corta, y se vive una sola vez, y sigo pensando que no se deben de perder los trenes, te lleven a dónde te lleven, bien al paraíso, o al mismo infierno.
Puede que nunca sepamos el final, la última parada cuando nos montamos en ellos, pero estoy segura que no se deben perder jamás.
Hoy en día no sé nada de él, de su vida. No sé si existe, ni si su mirada sigue brillando al mirar a una mujer. No sé si su pelo se tiñó de blanco. O si su sonrisa sigue siendo tan mágica como lo era para mí.
No sé si aquel apaño que tenía con esa mujer le funciona, si es así, él sabrá lo que hace. Si no lo es, le deseo mucha suerte. Nunca hice lo contrario, porque cuando se ama a alguien no se le puede hacer daño, mucho menos, desearle lo malo por el hecho de no ser correspondida.
Y ésta es parte de mi historia personal. Espero que el futuro me traiga el amor que tanto deseo sentir, y que ésta vez, la vida sí me dé al hombre adecuado que sepa valorar lo que hay en mí y sea tan valiente como lo he sido yo.
Si aparece alguna vez, diré que sí creo en los príncipes azules, pues eso será para mí. Un príncipe azul que la vida me deparará después de haber luchado con dragones que perdieron su estrella.
Yo estoy orgullosa de lo vivido y como lo hice. Lo mejor que supe y pude. Con el alma como estandarte.
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VI CERTAMEN DE AUTOBIOGRAFÍA UN FRAGMENTO DE MI VIDA (México)
VI CERTAMEN DE AUTOBIOGRAFÍA UN FRAGMENTO DE MI VIDA (México)
28 de enero de 2011
CARTA DE AMOR
CARTA DE AMOR
A MI AMOR DEL ALMA.
Yo te encontré en el silencio de mis días. Tú llenabas huecos profundos de soledad y hastío. Con tus mil te quiero me diste a beber cuando la sed me mataba. No medías el peso de las alforjas de cariño.
Cuando mi alma respondió a tus ojos, dulces como la miel y serenos como el mar el calma, la alegría se hizo presente en los momentos vividos. Pero aguardaban demonios de tristeza vestidos de negro para empañar la luz de las estrellas de mis cielos.
Aquellos demonios alzaron sus sombras sobre el bosque encantado de mis noches, dónde yo te guardaba celosamente.
Y te amé tanto...
Por encima de la vida. Un amor maduro sin intereses ni apremios , apasionado e intenso, el más bello deseo nacido en las entrañas de mi cuerpo y de mi existir.
Aquellos demonios negros...Te apartaron de mi sonrisa, ganaron la batalla abanderada por sus celos. Y tú, preferiste vivir entre las sombras de ella.
Así dejaste de llamarme cielo y yo perdía la luz de tu voz, y aquellos besos que un día me despertaron de nuevo a la vida.
Ella y sus celos, ella y su mundo, ella y sus intrigas construyó el abismo de la distancia entre tú y yo para siempre.
Y así fue como contemplé la ruina de tu ciudad blanca, aquella que yo soñé poblar con rosas, sólo para que tu vivieras en paz. Y así fue como destruiste de una puñalada mis sueños, sueños que solo ambicionaban que tú existieras. Y tuve que comenzar de nuevo a construir todo lo que había perdido en la tormenta en que naufragué por amarte.
Tu risa fue desprecios hacia mí. Tus palabras, dardos envenenados con los que ibas destruyendo mi alma. Y es que nunca sentiste amor. Es una asignatura pendiente en tu vida. Pues quién de verdad sabe amar, aprecia el silencio de una pequeña flor o el grito desesperado de un corazón roto. Sabe perdonar, pide perdón y cree en la luz de unos ojos.
Y tú, tú no sabes...
Lágrimas, tantas derramadas por tu ausencia, secaron mis adentros, endurecieron un corazón que latía feliz y me dejaste sola en tan oscura noche. Aún hoy, me cuesta ver la luz.
Pero yo sí supe amar, después de muchas lunas, supe que estaba viva, porque despertaste algo bello y hermoso dentro de mí que se había dormido hacía tanto tiempo...
Y así lo he custodiado, al margen de todo y de todos. Como quien acuna al recién nacido con la más dulce de las ternuras. Nadie ha violado ni manchado ese sentimiento que un día me llevó a ti. Que un día ya lejano, me llevó a volar hacia tu cielo. Preservé lo hermoso y lo hice aún más bello, mientras tú lo guardabas en urnas de resentimientos y olvido. Adornado con recuerdos amargos por tu mal hacer.
Y ahora, espero encontrar de nuevo la estrella que me guíe a un nuevo sueño. Volver a sentir mariposas encantadas en mi vientre por un bello amor, dedicar mis pensamientos y derramar mi dulzura, sólo y exclusivamente, al hombre merecido.
1 de diciembre de 2010
MAGICA NIEVE FLORECIDA.
La magia de la nieve, se hizo pétalos,
cuajada de estrellas, amaneció mi alma,
la gran puerta de la primavera,
abría orgullosa anunciando
con campanillas blancas,su llegada.
Flor solitaria, que sonries,
sabiendote amada,
en la soledad de tus montes,
entre la fria escarcha.
Dices adios al invierno,
crudo y somnoliento,
empapada de rocio
gimes por seguir viviendo.
Sensual entre los árboles,
coqueta y desmadejada
tu música celestial adorna
bosques oscuros con tu mirada.
Feliz campanilla que al viento acaricias
sabes que tu vida es corta,
bebes cada instante de tu existir
para morir amando la vida.
Extraña nacída bajo el frio,
con tu pureza contaminas
el blanco de la nieve más profunda, y
naces orgullosa para clamar, Oh! primavera!
entre algodones aterciopelados,soy mimada.
Amas al viento seductor,
que acaricia tu cuerpo,
vaivenes de dulzura te regala,
entre acordes de guitarra.
Oleadas de placer mientras vives
oteando el horizonte, sientes
corto es tu sueño, largo el recuerdo,
como lo es el amor que yo tengo,
clavado en el alma.
cuajada de estrellas, amaneció mi alma,
la gran puerta de la primavera,
abría orgullosa anunciando
con campanillas blancas,su llegada.
Flor solitaria, que sonries,
sabiendote amada,
en la soledad de tus montes,
entre la fria escarcha.
Dices adios al invierno,
crudo y somnoliento,
empapada de rocio
gimes por seguir viviendo.
Sensual entre los árboles,
coqueta y desmadejada
tu música celestial adorna
bosques oscuros con tu mirada.
Feliz campanilla que al viento acaricias
sabes que tu vida es corta,
bebes cada instante de tu existir
para morir amando la vida.
Extraña nacída bajo el frio,
con tu pureza contaminas
el blanco de la nieve más profunda, y
naces orgullosa para clamar, Oh! primavera!
entre algodones aterciopelados,soy mimada.
Amas al viento seductor,
que acaricia tu cuerpo,
vaivenes de dulzura te regala,
entre acordes de guitarra.
Oleadas de placer mientras vives
oteando el horizonte, sientes
corto es tu sueño, largo el recuerdo,
como lo es el amor que yo tengo,
clavado en el alma.
28 de noviembre de 2010
LA ANTIGUA ERMITA.
Volvi a caminar por la ladera del rio,
entre sauces y olivos
cañaverales de mi niñez,donde todo era amado
donde no existian miedos
donde adivinaba mi vida, de caminos perfumados.
Alli recibi, de amor, los primeros besos,
sonrojadas mejillas
mariposas en el corazón volando...
donde se fraguan los sueños
de un destino celestial imaginado.
Mis pies cansados me llevan
a la antigua ermita
que corona la cima de la montaña,
antaño,inmensa para mis ojos,
hoy, diminuta la percibo,
como el tiempo pasado,
como pasada mi vida.
Desaparecen mis seres queridos
en el camino de subida,
poco a poco, paso a paso,
veo pasar mi vida.
Entro en sus pequeñas paredes blancas,
y un humilde altar me acoge,
testigo de un juramento de amor de
adolescentes sueños,
deliciosas palabras.
Allí juramos amor eterno,
sellado con el beso inocente
de dos niños que se amaban
sentados en aquellos bancos de madera inerte.
No sé si han pasado siglos,
o el tiempo se detuvo en aquella ermita,
aspiro el aroma a tierra mojada y a claveles blancos
y vuelvo a tener pocos años
y mis sueños me gritan
vive, vive!!, aun hay tiempo
de volver a besar unos labios
de abrazar al amor,
de acariciar la dicha,
y hacer un juramento de amor
en aquella ermita...
Premio Internacional de Poesía Latin Heritage Foundation.
17 de noviembre de 2010
13 de noviembre de 2010
LA DAMA AZUL
Erase una vez, una Dama Azul que vivía en una torre oscura, tan solo con una ventana de barrotes negros. Única ventana al mundo exterior en la que, cada noche, se asomaba para contemplar la Luna y compartir con ella sus sueños.
Tenía un corazón tan hermoso, regalo de las hadas en su nacimiento, que el Señor del Castillo la hizo recluir allí para que el resto del mundo nunca lo pudiese ver. Y así, un buen día, hizo que subiera peldaño tras peldaño, hasta llegar arriba de aquella torre, cerrando la puerta con un gran cerrojo de plata.
Ella imaginaba el mundo tal como su ama, siendo una niña, le había contado cada noche cuando se acostaba y el sueño la vencía. Quería recorrer campos, aspirar el aroma de lavanda, bañarse en lagos cristalinos y sentir la lluvia en su rostro.
Cada día esperaba que cada nuevo amanecer le trajera algo distinto al anterior, y así, pasaba el tiempo.
Una noche se asomó a su ventana un Dragón. Ella quedó paralizada mientras miraba aquellos ojos que la contemplaban curiosamente. Enseguida venció su miedo al ver la dulzura que emanaba de aquella mirada y se acercó a aquel ser que desde el exterior, batiendo sus grandes alas, no se inmutaba.
Su voz era acaramelada… desprendía un olor a canela y su mirada dulce como jamás vio otra igual. Así, cada noche, esperaba impaciente la visita del Dragón a su pequeña ventana, y cada noche él volvía. Hasta que se vio sorprendida por la invitación de volar con aquella criatura de magnificas alas. Tuvo miedo, pero...
…Un buen día decidió que volaría con él. El Dragón arrancó los barrotes de la torre, la subió a su lomo batiendo sus enormes alas y alzó el vuelo con la Dama azul en su lomo. Ella acariciaba sus escamas y sentía el calor de aquel cuerpo que la protegía del mundo, sobrevolando campos, océanos y montañas. Se sentía feliz, sensación que no había conocido hasta entonces.
Era devuelta al amanecer de nuevo a su torre, cuando el sol comenzaba a acariciar su rostro. Su Dragón le decía palabras tan dulces que ella se sentía acariciada en el alma. Así pues, sus garras le parecían manos de dioses, sus patas, piernas de héroes y sus escamas, la piel más hermosa del mundo. Comenzaba a conocer también el amor.
Se ahogaba en su torre, ya no quería estar allí… deseosa de que cada atardecer dejase paso cuanto antes a la noche para encontrarse con el Dragón y volar. Por lo que un buen día dejó atrás definitivamente su oscuro hogar y decidió que no volvería. El Dragón estuvo de acuerdo, con una condición. Él no sabía amar. En cualquier momento la soltaría, y él seguiría su vuelo sin volver la vista atrás. Y sin más, voló con él.
Cuando llegó el momento, el Dragón se cansó de llevar a la Dama en su lomo, la soltó y cayó en un lago de aguas profundas y oscuras. Ella sintió que se ahogaba, perdida, sin saber dónde estaba y qué sería de ella, intentó llegar a la orilla. Caminó días y días, siempre oteando el horizonte por si veía la figura del Dragón en la lejanía, hasta caer exhausta. Lo buscó por caminos desconocidos, por mares y pueblos. Lo buscó en las estrellas y en los bosques encantados. Pensó en volver a su torre, pero ya era demasiado tarde, no recordaba el camino y además, él le había enseñado a volar. Era imposible su vuelta.
Hasta que un día, cuando pensaba que moría, le vio a lo lejos. Se acercó a él, sin ser reconocida. El Dragón estaba malherido. Había llevado a muchas Damas a su lomo, y una de ellas le había asestado una puñalada mortal cerca del corazón. La Dama Azul se arrodilló junto a él y sus lágrimas fueron cayendo en su lomo. El Dragón moribundo abrió sus ojos vidriosos por unos segundos y la contempló.
- Oh Dama Azul, te he recordado muchas noches, extrañado tus caricias y añorado tu corazón.
Ella siguió derramando sus lágrimas azules en la herida del corazón de aquél cuerpo casi inerte, hasta que ya no le quedó un soplo de aliento. Su fuerza y su corazón, se le iban con cada lágrima, y así, la vida, iba volviendo al Dragón. Mientras la muerte se apoderaba del alma de la Dama.
Entonces, el Dragón se irguió majestuosamente, desplegando sus alas. Se habían convertido en unas preciosas alas azules, sus escamas brillaban a la luz del sol y su mirada imponente, más dulce que nunca, contemplaba el cuerpo inerte de aquella hermosa mujer.
Alzó el cuerpo de la Dama Azul sobre su lomo, emprendiendo el vuelo hacia el horizonte, llevando su preciosa carga hacia los confines del mundo, y así, el Dragón Azul aprendió a llorar. Lágrimas azules resbalaban por su rostro. Entonces, sintió el amor de aquel corazón en el suyo, el dolor del amor perdido, la ternura de aquel cuerpo, y así, aprendió a ser amado y así... y aprendió a amarla...
5 de noviembre de 2010
29 de octubre de 2010
FANTASIA A OSCURAS.
FANTASIA A OSCURAS.
Giró el picaporte de la puerta con sigilo, no sabía en realidad, qué le esperaba en el interior de aquella
habitación. Emocionada y excitada se adentró en la oscuridad del aquel habitáculo, solo apreciaba entre
sombras ,la figura de una cama, un tocador a su derecha y una tenue luz que emanaba de una ventana
cubierta por gruesas cortinas que impedían la entrada de la luz exterior casi al completo.
Había un aroma muy agradable a perfume de hombre, dulzón, y embriagador. Esperaba oir su voz...no
sabía que tal sonaría aún.
Hacía semanas que se habían conocido en una página de contactos, hablando a diario de sus vidas y
experiencias. Surgiendo una necesidad de conocerse, un deseo irreflenable de compartir fantasias juntos.
Le había vuelto a la vida, sumergida en una monotonía diaria, despertando lo que ya creía olvidado hacía mucho tiempo.
Así decidió acudir a aquella cita a oscuras. Por unos instantes no supo qué hacer. Esperó a que sus
Así decidió acudir a aquella cita a oscuras. Por unos instantes no supo qué hacer. Esperó a que sus
ojos ,se acostumbrasen a la oscuridad. Oyó una voz que le decía:- bienvenida, preciosa-.
Aquella voz, dulce y varonil le llegó como una caricia que quemaba sus adentros. Se acercó a lo que
intuía era la cama, y una mano cogió despacio la suya. Nerviosa, se dejó llevar por ella...
Sentada sobre aquella superficie suave ,esperó a que las manos de aquel hombre palpara con suavidad
sobre sus ropas. Sintió un leve ardor en su sexo, deseaba que aquel hombre la besara, instintivamente
buscó el rostro de él con los dedos, hasta que encontró sus labios. Labios suaves, húmedos, sensuales.
Sus lenguas se encontraron en un abismo de saliva apasionadamente, jugando con locura y deseo.
Descubría que le gustaba aquella situación, hasta ahora, desconocida, imaginaba un cuerpo masculino,
apetecible para ella.
Comenzaba a olvidar el mundo exterior y su mente, se centraba exclusivamente en aquella habitación.
Se percataba que el hombre, iba desabrochando su camisa, tocando sus pechos con la palma de la
mano, mientras besaba sus labios. Sintió que los desnudó y ella, gimió debilmente. Las manos del
hombre seguían explorando su cuerpo. Ahora, bajaban decididas ditigiendose debajo de su falda. Las
sentía por su vientre y aquellos dedos encontró su sexo.
La tomó por los hombros ,haciendo que cayera sobre la cama, con delicadeza, mientras ella, lo abrazaba buscando sus
nalgas. Ël, estaba desnudo, dispuesto para ella.
La voz..su voz al oido,le hablaba dulcemente, palabras que rebosaban cariño y sensualidad. Ella, casi
estaba preparada para copular con él.
Su sexo mojado reclamaba ya al de su amante desconocido, pero él seguía jugando con su cuerpo.
Su sexo mojado reclamaba ya al de su amante desconocido, pero él seguía jugando con su cuerpo.
Tembló cuando adivinó que era acariciada por la lengua de aquél desconocido, desde el cuello,
entreteniendose en poner duros sus pezones, hasta conseguirlo. Ella, gemía, él le decía:- tranquila cariño,
no tengas prisa-.
Siguió en su recorrido, besando ,mordiendo, pasando su lengua por su vientre deteniendose en sus
Siguió en su recorrido, besando ,mordiendo, pasando su lengua por su vientre deteniendose en sus
muslos.
Un débil grito salió de su boca cuando él, encontró su clítoris, se detuvo mordiéndolo con dulzura. Ella,
enredó sus dedos en el cabello de aquel hombre, -rizado-, se dijo...es suave, sedoso, desprendía un
aroma intenso de un perfume caro, al acariciarlo.
Su atención volvió de inmediato a lo que aquel hombre, le hacía con su lengua. Su interior, le anunciaba
que pronto llegaria el orgasmo. Débilmente susurraba que siguiera y sentía un extraño enfado cuando él,
no lamía exactamente en aquel punto mágico.
El experto amante la había desnudado ya por completo y besaba cada centímetro de su cuerpo, ella,
nunc había sentído algo igual. Los escalofríos inundaban su piel erizándola por completo. Mientras era besada hasta la saciedad.
Cogió sus manos, mientras su lengua las lamía y sin resistencia por su parte, las llevó hacia arriba
.Cuando apreció que un objeto metálico, le era impuesto en cada muñeca. El casi inapreciable sonido del
cierre de aquellas esposas, la hizo temblar de excitación.
Se sentía débil, desnuda, y con sus manos atadas al cabezal de la cama, totalmente entregada al placer que aquel hombre, le iba a proporcionar. Su abandono, hizo que su amante sintiera deseos infinitos por ella.
Así, sintió de pronto, cómo el miembro de su amante entraba dentro de su sexo, ardiente, duro. Se sintió penetrada como nunca lo había sentido.
El, comenzó a moverse despacio, esperando la respuesta de ella. Cuando sintió que su sexo se
relajaba, tomó sus nalgas de la mujer, y la penetró con fuerza, más profundamente. Ella, gritó como si
algo hubiese atravesado su interior más íntimo. Pero enseguida, las oleadas de placer ,la invadieron.
Sintiendose transportada por momentos, hacia el país de de la lujuria. Los orgasmos se sucedían unos tras de otros, perdió la noción del tiempo, y del espacio. Segundos, donde se sentía desfallecer.
La explosión de su amante, no se hizo esperar más y ella, sintió sus entrañas, bañadas por aquél
liquido caliente, que hizo, junto a los gemidos de su hombre, que volviese a sentir un orgasmo a la vez
que él. Lo rodeó con sus piernas, deseosa de tener las manos libres. Transportada a un espacio de sensaciones únicas, jamás sentídas.
Aquellos instantes que su amante
desconocido le había proporcionado de placer, llenaron esa tarde su vida. Abrazados, besándose
sosegadamente, el desconocido alargó su mano hacia la luz encastrada en la pared, encima de la mesilla
de noche. En ese instante, ella, quedó muda, sin creer lo que veía. Pensaba que se había escapado de la
realidad por momentos. Mientras, el desconocido le decía mirándola dulcemente:
Querida, sigo tan enamorado de ti, como aquel día en que decidimos unir nuestras vidas para siempre…
PRESENTADO EN
4:01:2011
V PREMIO INTERNACIONAL "SEXTO CONTINENTE" DE RELATO ERÓTICO
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